EL ÚLTIMO ENCUENTRO
SÁNDOR MÁRAI
Comentamos el
libro “El último encuentro” del autor Sandor Marai, un excelente y consagrado
autor de multitud de libros, y entre los más afamados “El último encuentro” y
“La Herencia de Eszter” nacido en Hungría en 1900 y fallecido en Estados Unidos
en 1989. El último encuentro publicado en 1942 muestra una madurez del
escritor, una prosa de excepción y un conocimiento del sentido de la vida.
El libro, resultó del agrado unánime de la Tertulia, hecho casi
insólito, creándose un gran y pacífico debate. La prosa, excelente, que a veces
es reiterativa, lleva al conocimiento de los rincones más recónditos del alma
de los dos hombres.
Dos hombres mayores, ya casi ancianos, Henrik y Konrad, que en su
juventud habían tenido una amistad, rayana en la fraternidad, vuelven a encontrarse
después de 41 años de haber separado abruptamente sus vidas. Desde el principio
del libro, el lector intuye que su separación debe de estar relacionado con
algo afectivo, una mujer, o algo obscuro entre ellos. Está situado en el
tiempo, en un derrumbe de culturas de finales del XIX y principios del XX.
Las descripciones de objetos y personas, nostálgicas, evocadoras,
de gran belleza plástica. Un estudio de los caracteres humanos,
enaltecimiento del espíritu militar, de la caza. Es un tratado de la
filosofía en soledad, la amistad concebida como un amor sincero que no busca
recompensa.
Ya avanzado el libro, nos desvela el motivo de la separación, y la
naturaleza de la mujer que es objeto de ella, Krisztina.
Los años han apagado las pasiones, la venganza, el amor, el odio
la esperanza. Y han aceptado la infidelidad, el engaño y la traición. En las
reflexiones del general, Henrik, desde su ambiente refinado y aristocrático
afirma que el cuerpo va envejeciendo por partes, y más tarde, de repente, empieza
a envejecer el alma. La vejez ya no espera nada, ni lo bueno ni lo malo.
Terribles reflexiones sobre el alma humana, el amor, la amistad, el odio y la
vejez.
El recuerdo de Krisztina, vaga sin rumbo por la vida de los dos
hombres, como el supuesto intento de Konrad de acabar con la vida de Henrik, y
también la verdad, que al final no es desvelada. El general destruye el diario
de Krisztina donde tal vez estuviera reflejada su verdad, como una muestra del
hastío y las largas reflexiones de años sobre el suceso.
El libro, duro, de gran belleza, nos deja el espíritu inquieto y
el ánimo trastocado.
