pequeñas mujeres rojas
MARTA SANZ
Paula, mujer bella, pero coja desde la infancia por haber sufrido un brote de poliomielitis, emplea sus vacaciones en trabajos de abrir fosas y dignificar huesos de personas de toda condición que fueron asesinadas durante la guerra civil.
Alojándose en un pequeño hotel, va descubriendo episodios de los tiempos de guerra en los que ha participado abiertamente un anciano aparentemente inofensivo de más de cien años, que aprovechando su oficio de barbero peluquero, fue registrando facetas de sus clientes, como propiedades, vicios e ideologías, que aprovechó para denunciarlos ante los matones falangistas, haciéndose con el patrimonio de los denunciados.
Los falangistas van asesinando
a los señalados, y el antiguo peluquero se hace con las propiedades, acumulando
un gran capital.
Paula
por otra parte, tiene una amiga, Luz, con la que mantiene una nutrida
correspondencia en la que narra sus cuitas.
El
descubrimiento por Paula de un cuaderno, en el que el anciano guarda memoria de
sus fechorías, precipita el desenlace en el que Paula es raptada, asesinada y
torturada por la familia del anciano, mostrando en el relato, detalles
innecesarios, gratuitos y perversos que perturban el ánimo del lector.
Espeluznante
el relato de los fusilamientos y posterior entierro en una zanja. Inexistencia
de diálogos, conversaciones entre los cadáveres de los asesinados. Crueldad
extrema, lenguaje retorcido y mareado de forma desagradable, que dejan un mal
sabor de boca. Un apunte sobre la maldad humana, la avaricia, la falta de
escrúpulos.
El
libro está bien escrito, con vocabulario rebuscado, demasiadas comparaciones,
metáforas y crudeza innecesaria, pero con un ritmo rápido. Tiene rasgos de
novela de investigación. La autora muestra retazos de una extensa cultura.
Resumen del libro con las aportaciones de las participantes en la tertulia, realizado por Miguel A. Oliver.
